Otro mito cuenta que Odiseo era un aqueo de la isla de Ítaca hijo de Sísifo (fundador y rey de Corinto) y de Anticlea (hija de Autólico, el famoso ladrón muerto por Heracles); aunque más tarde Anticlea casó con Laertes que pasa por ser el padre de Odiseo. Odiseo fue a Esparta y allí enamoró a Penélope, hija del rey Icario y de una náyade llamada Peribea; pero cuando en Esparta pidieron a Odiseo que dejase su patria y fuese a vivir a casa de Penélope según las costumbres matriarcales Odiseo se negó y pidió a Penélope que eligiera entre su madre y él. Y regresó a Ítaca con Penélope.
Debemos saber pues que al relatar un mito estamos forzosamente hablando de una versión que tiene sus variaciones; puede variar la historia totalmente, o pueden variar sus personajes, o los itinerarios de los viajes, etc. Mitos más modernos solapan con mitos más antiguos intentando cambiar los héroes y la moraleja de la historia.
El hombre primitivo no tenía ciencia suficiente ciencia para comprender el universo (aún hoy día nos falta muchísimo), así que tuvo que recurrir a la magia y la religión para explicar su entorno. Los griegos supusieron que el universo está formado por tres regiones: la Tierra, el Cielo superior y el inframundo inferior o Tártaro. El Cielo y el Tártaro están a la misma distancia de la Tierra, y esa distancia es la que recorre un yunque en caída libre durante nueve días.
En uno de los cuentos de las mil y una noches se cuenta que el infierno respira y que cuando inspira se produce el invierno y cuando expira se produce el verano.
El Cielo (Urano) y la Tierra (Gea) procrearon a los Titanes, a los Cíclopes, y a los Hecatónquiros, pero Urano encerró a los Cíclopes en el Tártaro. Gea no quería tener a sus hijos encerrados en su vientre y convenció a los Titanes (Ceo, Crío, Crono, Hiperión, Jápeto, Océano y Atlas) y las Titánides (Febe, Mnemósine, Rea, Tea, Temis y Tetis -no confundir con una nereida del mismo nombre que fue madre de Aquiles-) para que destronaran a su padre Urano, así que dio a Crono (Saturno), el más joven de los siete varones, una hoz de pedernal (este cambio de mentalidad y de dioses ocurrió pues en el Neolítico) y Crono castró a Urano con ella arrojando sus genitales al mar. Al caer fueron llevados por las corrientes mientras a su alrededor se formaba una blanca espuma de la que surgió Afrodita (Venus). Las gotas de sangre que cayeron las recogió Gea, y cuando pasaron las estaciones del año, brotaron las vengativas Erinias, los Gigantes de relucientes armas, que portan grandes lanzas en sus manos y las Ninfas conocidas como las Melias.

Los titanes liberaron entonces a los Cíclopes y Crono quedó como dios principal, pero mandó inmediatamente a los Cíclopes otra vez al Tártaro y tomó a su hermana Rea (Cibeles) como esposa. Entonces Urano y Gea profetizaron que uno de sus hijos lo destronaría, por lo que Crono fue comiéndose a sus hijos conforme los iba pariendo Rea: Hestia, Démeter, Hera, Hades, y Poseidón. Rea estaba furiosa y su último hijo, Zeus, lo cambió por una piedra que envolvió en pañales antes de dárselo a Crono; y a Zeus lo ocultó en Creta a cargo de Ío y de Adrastea que lo alimentaban con la leche de la cabra Amaltea; la cuna la colgaron de un árbol para que su padre no pudiese encontrarlo ni en la Tierra ni el Cielo ni en el Mar. Pero Crono se enteró de lo ocurrido y persiguió a Zeus que para escapar se convirtió en serpiente y a sus nodrizas las convirtió en osas. Cuando llegó a la edad adulta pidió a su madre Rea que lo nombrara copero de Crono y esta lo hizo, dándole además un vomitivo para que lo mezclara en la bebida de su padre. Al beberlo Crono vomitó primero la piedra y luego los hermanos y hermanas de Zeus que le pidieron que los condujera en la guerra contra los Titanes que acaudillados por Atlas apoyaban a Crono. Gea profetizó la victoria de su nieto Zeus a condición de que se aliara con los Cíclopes y los Gigantes encerrados en el Tártaro.

















