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1/4 Mitología. Las estrellas. Constelaciones

Hoy día sabemos qué son las estrellas y los planetas; aunque para saberlo hemos tenido que llegar al siglo XV y apuntar al cielo con un telescopio para ver los planetas tal como son, y más tarde en el siglo XX conocer la fusión nuclear para saber de la actividad de las estrellas. Pero en la antigüedad, 2000 años antes de Cristo por ejemplo, sin telescopios ni física nuclear, ¿qué podía saber un hombre sobre las estrellas y los planetas?

Algo estaba claro: Los planetas se movían solos y las estrellas estaban quietas, lo que indicaba sin duda que los planetas tenían vida y las estrellas no; y si nos damos cuenta, además, que los planetas tienen una gran influencia sobre la Tierra, podemos deducir que son seres vivos poderosos. El Sol produce el día y la noche, el verano y el invierno, y el transcurso de los años.

La Luna controla de ciclo sexual de muchas especies, incluida la humana, y tiene gran importancia para las plantas. Los demás planetas no tienen una influencia tan clara, pero ¿por qué no?. El sangriento Planeta Rojo puede tener una importancia sutil en las cuestiones de la guerra, y el lento Saturno puede influir en las cuestiones de la vejez. Entonces está claro; los planetas son dioses poderosos que gobiernan la Tierra a su antojo y también deben gobernar las estrellas.

Pero ¿qué son las estrellas?

Las estrellas son seres muertos que tienen la suerte de habitar entre los dioses. ¿Por qué? Porque ellos lo quieren así, aunque está claro que son seres agradables a los dioses. Y con este pensamiento, y el desarrollo de la mitología, los hijos de los dioses como Hércules (hijo de Zeus), Orión (hijo de Poseidón) o Perseo (hijo de Zeus), y las cosas necesarias para sus actividades como la lira de Orfeo, la nave Argos, etc. fueron a parar al cielo, morada de dioses y héroes. Los dioses tenían libertad de movimientos, pero los héroes muertos no; tenían un lugar propio que fue fijado por el centauro Quirón, el cual hizo tan bien este trabajo que cuando murió fue difícil hacerle un hueco en el cielo.

El hombre antigüo no conocía las constelaciones del Sur, por lo que las figuras mitológicas solo están en el hemisferio norte; pero durante los siglos XVII y XVIII se exploró sistemáticamente nuestro planeta y los marinos que surcaron los mares fueron dando nombre a las nuevas constelaciones que iban descubriendo, por lo cual las constelaciones del Sur tienen nombres modernos como Indio, Pavo, Microscopio, etc. no acorde con la mitología clásica.

Hasta el siglo XVIII los astrónomos quitaron y pusieron constelaciones en el cielo, y como la astronomía siempre estuvo muy ligada a la religión y a la política, la última constelación puesta por Hevelius en el año 1690 fue la constelación del Escudo, que se refiere al escudo de Juan Sobieski, rey de Polonia. Pero en 1930 la Unión Astronómica Internacional, en Leyden, fijó en 88 las costelaciones, señalando sus límites, que siguen siempre meridianos y paralelos celestes, e impidiendo que en adelante se pudiese seguir haciendo el trabajo de Quirón caprichosamente.

En cada país se usan los nombres de las constelaciones en su idioma, pero internacionalmente suelen usarse los nombres latinos, en nominativo para usarlos como nombres, o en genitivo si se usan como atributo cuando se quiere nombrar una estrella perteneciente a la constelación. Si usamos la abreviatura podemos despreocuparnos del nominativo y del genitivo, la primera mayúscula y las siguientes minúsculas (como And para Andrómeda); y si son dos palabras se escriben las iniciales de las dos palabras con mayúsculas (Como UMa para Ursa Major).

Se han perdido más de treinta constelaciones como Apis, Cerberus, Solarium, Engonase, Testudo, Felis, Vespa….etc.

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